(¿estás usando bien la palabra servir en español?)
En una clase con una alumna italiana leímos una frase que decía: el cine sirve para la existencia. Mi alumna me miró y dió un suspiro de escepticismo. Como sé que es una persona que disfruta mucho el cine, por un momento me sorprendió, pero después imaginé lo que podía estar pasando. Le pregunté qué entendía por esa frase y por qué no le convencía.
Me dijo que creía que el cine era algo bello, que aportaba algo bueno a su vida, pero tampoco lo consideraba necesario. La frase le parecía un poco pretenciosa.
Enseguida me di cuenta de que se trataba de un malententido: es que el uso de la palabra servir del español y servire del italiano parecen iguales pero no lo son en todas sus acepciones.
En español la palabra servir no cuenta con una definición que sí tiene en italiano: ser necesario.
Y aunque pueda parecer una diferencia pequeña, puede traer confusiones.
¿Por qué?
Si yo digo que algo sirve, quiero decir que es de utilidad, que vale, pero no que es imprescindible.
Por ejemplo, si digo que para viajar de Italia a España sirve el pasaporte quiero decir que es útil, que funciona como identificación, que puedo usarlo, pero no estoy diciendo que es necesario (porque puedo usar solamente el carnet de identidad).
Pensemos en otro escenario. Imaginemos que alguien que habla español te pregunta si para viajar en subterráneo debe comprar una tarjeta recargable, y le respondés “no sirve”, quizás porque no es necesario, porque puede pagar con su tarjeta de crédito directamente. La persona hispanohablante puede entender que la tarjeta no tiene utilidad en el subterráneo, que no es aceptada, que no tiene valor.
De hecho, responder que algo “no sirve” puede sonar un poquito rudo en algunos contextos y es un error típico de hablantes italianos que aprenden español.
Si lo que estás queriendo decir es que no es necesario, una manera muy natural de decirlo es: “No hace falta”.
– ¿Te ayudo?
– No, no hace falta
Esta escena con mi alumna me dejó pensando en el beneficio de contar con una lengua puente con mis estudiantes. Sé que no es estrictamente necesario, que se puede enseñar sin conocer la lengua principal de quien aprende. Sin embargo, siento que soy mucho más útil en clase cuando puedo identificar los malentendidos que puede haber entre una lengua y otra. O, es más, cuando soy capaz de prevenirlos y anticiparme, porque yo ya pasé por ahí.
Cuando se trata de falsos amigos, basta solo una búsqueda en el diccionario para notar la diferencia. Pero en otros casos, esta comprensión solo se logra con la exposición repetida, el error y los malentendidos superados.
Por eso, creo que conocer la lengua de mis estudiantes non serve pero sirve.
A vos, ¿te parece importante que tu enseñante conozca tu lengua? Como profe, ¿te parece importante contar con una lengua puente con el estudiantado?

